Liderazgo

Se necesitan más líderes empáticos 

En plena transformación cultural organizacional, la importancia de las habilidades blandas (o soft skills, su nombre en inglés) ha ido aumentando exponencialmente. Estas habilidades son un conjunto de talentos personales que incluyen, por citar algunos ejemplos, la gestión del cambio, la comunicación efectiva, la escucha activa, el trabajo en equipo, la solución de conflictos y la construcción de propósitos. En este contexto, la práctica de la empatía se vuelve fundamental, sobre todo en el campo del liderazgo. 

 

La empatía es la participación afectiva de una persona en una realidad ajena a ella. De manera figurativa, decimos que practicamos la empatía cuando nos ponemos en los zapatos del otro. Pero, ¿de dónde surge este proceso cerebral? Es producido por nuestras neuronas espejo, que nos permiten identificarnos con las acciones y los sentimientos de los demás. Las neuronas espejo son células nerviosas del cerebro que se activan ante cualquier situación que, de forma inconsciente, nos llama la atención, provocando que la imitemos. Pero el ejercicio de estas neuronas no se limita al movimiento imitativo, sino que también nos hacen sentir muy parecido a la otra persona. Por eso, este funcionamiento es la base que tenemos para generar conexiones con otras personas. 

 

Entonces, ¿por qué es tan importante la empatía a la hora de liderar? Si queremos liderar a un equipo de colaboradores, potenciando las cualidades de cada uno para que la sumatoria de sus talentos traiga consigo resultados exponenciales, primero debemos identificar los talentos de cada uno. Y también sus limitaciones. 

 

¿Cuáles son sus fortalezas, cómo reaccionaría ante determinada situación y en dónde están sus áreas de mejora? Estas preguntas, y muchas otras más, se responden de manera más efectiva si practicamos la empatía con el otro, y entendemos en qué estadio de su carrera profesional está para poder acompañarlo en el desarrollo de su propósito. El propósito, a su vez, se puede idear desde la inteligencia emocional, que implica empatía con nosotros mismos y con los demás. Entendida así, la empatía es una herramienta que nos permite desarrollar tanto nuestros talentos naturales como los de nuestros colaboradores. 

 

Por eso, la empatía nos permite motivar y liderar equipos, a partir de la capacidad de generar vínculos espejo que beneficien a todos. Es una manera de decodificar el mundo propio y el de los demás, para sumar experiencias de mutuo beneficio. Ser un lider empático se traduce en mayores niveles de aceptación, integración y acercamiento al universo del otro, que nos permiten ver más allá de nuestras creencias y estructuras individualistas.  

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